7.4.08

Las gaviotas quieren conquistar el mundo. Parte 5.


No ves que hay pirañas?





Seguimos caminando hasta que, apenas cruzamos una calle, ella frenó repentinamente frente al portal de un edificio.

- Aquí es mi piso…

Me sentía como cuando me despedí de la chica a la que le di mi primer beso. Era en una fiesta de quince. La había ido a buscar su papá al salón de fiestas de Villa Allende donde estábamos y en el estacionamiento, sosteniendo su mano, le dije que la quería. Hasta entonces eso sólo se lo había dicho a mis padres o a mi abuela. Se lo dije más por las ganas de decirlo por primera vez, que por que lo sentía; pensando que ése sería un momento único, que algo cambiaría para siempre. Una sola vez me la volví a cruzar, en mi fiesta de egresados. Hicimos como si nos conocíamos.

- Te gusta Picasso?
- Qué?
- Que si te gusta Picasso, el cubismo? Has visto el Guernica ya? Dicen que es la ostia de grande…

Me dijo que ella tampoco, que si no quería que fuéramos juntos el día siguiente al museo Reina Sofía, a verlo.

- Pues yo tampoco. Quieres que vamos juntos mañana al Reina Sofía a verlo?

Le pregunté a que hora y me respondió que ella me llamaría, para coordinar.

- Yo te llamo, para coordinar…

Cerró la puerta de vidrio de su edificio y, aunque había ascensor, comenzó a subir las escaleras. Me quedé ahí afuera mirándola, esperando se diera vuelta para sonreírme, por última vez. No lo hizo. Subía como si se estuviera haciendo pis. Cuando ya no la vi más, miré a mi alrededor. Estaba frente a la plaza Tirso de Molina, a cuatro cuadras de mi departamento. Somos vecinos… pensé sonriendo. Más cosas nos unían.

Subí las escaleras de mi edificio muy rápido. Como si me estuviera haciendo pis. Mientras me lavaba los dientes me pareció que me brillaban los ojos. Me saqué las zapatillas, el jean y me acosté. En mi calzoncillo tenía una mancha húmeda. La noche de la fiesta de quince, también.

La batería de mi celular estaba a la mitad, igual me levanté y lo puse a cargar. Antes de volverme a acostar cambié el timbre a alto. Me dormí pensando que cuando me despertara, al mediodía, ya tendría un mensaje de texto con el nombre de un bar, una hora.

Soñé que tenía ocho años, que estaba en una lancha, navegando el Paraná. Mi papá, jóven, estaba sentado a mi lado. Yo sacaba la mano por el costado, intentaba tocar el agua.

- Querés meter la mano adentro, Juan Cruz? No ves que hay pirañas? O nocierto que hay pirañas, Don Lucero?

Don Lucero era el guía y manejaba nuestra lancha roja. Sabía cuales eran los lugares con más pique, como encarnar perfectamente, los nombres de todos los pescados.

- Claro que hay, Juancito. Tené cuidado. Una vez a un nene como vos, que iba en esta lancha, una piraña le arrancó cuatro dedos. Estos cuatro…
me dijo, mientras me mostraba su mano. El pulgar le salía por una parte de la manga negra y los cuatro dedos que le había arrancado la piraña al nene como yo, por la otra. El viento le hacía flamear sus pelos largos y enrulados. Pensé que sino tendría calor con semejante campera de cuero, que que raro que a papá no le molestara que Don Lucero se pareciera a Robert Smith.

- Y qué más, Don Lucero? Qué otros pescados hay?
- Uf! Dorado, pacú, surubí, manguruyú, armadillo, bagre, palometa, amarillito…
- Amarillito?
- Si. Es como un bagre, pero más chiquito. Y tiene el cuerpo amarillo.
- Y cuál es el pescado más peligroso?
- Peligroso? Y… la raya, supongo.
- Raya?
- Sí. El problema con esos bichos es que les gusta andar en las partes cerca de la costa, poco profundas. Y cuando duermen se pegan al fondo y, como son tan chatitas, no las ves. Y las podés pisar y entonces te clavan esa cola venenosa que tienen y ahí estás chau. Una vez se me murió un pescador, en esta lancha, un tipo de Mendoza. Era la primera vez que pescaba, había venido con su mujer, de luna de miel. Era un día de muy mal pique y mucho calor, como ahora.

Realmente hacía mucho calor, pero Don Lucero no se sacaba su campera de cuero, no transpiraba. No se le corría el maquillaje.

- Como no pescaban nada, decidieron tomárselo como un día de playa. Me pidieron que los llevara a una parte donde se pudieran bañar y fuimos a la vuelta de los patos. Hacía mucho calor, como ahora. Ella había tirado una toalla en la costa sobre el pasto y se había puesto a tomar sol. El tipo se remojaba a un metro de la costa. Como no sé nadar y estaba aburrido pensé en tirar mi caña desde la lancha, por las dudas. Estaba encarnando la morena cuando sentí el grito del mendocino. La puta madre! gritó. Y fue corriendo y rengueando hasta la costa. Que te pasó, amor? le preguntó, asustada, su mujer. Me picó algo, creo. Tardamos dos horas hasta llegar al pueblo. Ya era tarde...
- Y se pueden pescar, también?
- Mmm, es muy raro que piquen, nos les gusta la morena. Pero a veces enganchás alguna que tenga mucho hambre. Lo que pasa es que es muy difícil sacarlas, sobre todo a las grandes. Se pegan al piso. Es como que tienen ventosas en la panza y se pegan con el fondo, como haciendo vacío. A veces las agarrás nadando más cerca de la superficie y no alcanzan a llegar al fondo, pero si llegan, estás chau. No las sacás más. Tenés que cortar la tanza, perder el anzuelo, la plomada…

Me desperté y agarré el celular antes que el cepillo de dientes. Aunque la pantalla me avisaba si tenía llamadas perdidas o mensajes, igual lo corroboré. Ni en el registro de llamadas ni en el buzón de entrada estaba su nombre. Dejé el celular sobre la mesa y caminé hasta el baño, mientras me sacaba una remera vieja de The Cure, con la cara de Robert Smith, que uso para dormir. Prendí la ducha. Mientras se calentaba el agua, me cepillé los dientes. Los ojos me brillaban mucho menos. Me estaba poniendo crema de enjuague mientras deliberaba si debía llamarla. No. ella me había dicho:

- Yo te llamo, para coordinar. .

Aún goteaba agua de mi espalda cuando busqué su nombre en la agenda del celular y apreté send.

- Este es el buzón de voz de seís, cinco, siete…


5 comentarios:

adam brown dijo...

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b.zzz.t dijo...

una duda, narrador: robert, el hijo de bruce lee y don lucero son .....de la comision directiva de que club?,no, perdon, la pregunta es: quien vino primero? el sueño de ser una estrella de rock, el disfraz para llegar a eso o la estrella de rock en si misma?...otra cosa, yo que vos no confio en ese tal adam... me parece,no se, capaz te pide el "marron"? (cuak)
un abrazo hmno.
ce vemoz

Anónimo dijo...

king!
sil the sista'

marcos dijo...

Blogueando bajo me he dado cuenta que ultimoparairalarco es inevitable, nazarenavelezco, nazario (para facilitar su uso como adjetivo). Con menos tetas y mas talento, por supuesto.

Marx nació en Trieste, pero no seducía cordobeses en Madrid.

Un gusto como siempre.

Adam Brown se la come doblada, como todos los que dejan spams.

jc dijo...

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b: brandon es el tesorero, robert es vocal; don lucero, portero. todos del cala, por supuesto. todo viene junto, como cuando abrazás el inodoro, como la otra noche. adam va a venir a comer a casa un día de estos, le damos los medallones de merluza.

s: piacere sorela! miss u.

m: seguro marx se la hubiera cogido a nazarena. me la imagino a nazarena en cuatro, a él todo desnudo, dandole por atrás, con su barba eterna sobre la espalda de ella.