la suerte de una buena carta
Siempre fui delicado de los pulmones, sobretodo cuando era chico. Cuando iba a cuarto grado me agarró la peor bronquitis de mi vida. Estuve casi un mes sin ir al colegio. En la hora de lenguaje, la maestra aprovechó mi situación y dio como consigna de redacción que todos mis compañeros me escribieran una carta, deseando mi mejoría. Decía que las cartas eran como una parte subestimada de la literatura, o algo así; que cuando las personas se conectan a través de la palabra escrita a mano se genera una relación especial, única . Las cartas me las acercó el profesor de gimnasia que vivía a dos cuadras de casa. Lo atendió mamá y él le dio las 32 cartas en un gran sobre papel madera. Le preguntó a mamá como estaba yo y ella le contestó que mejor, que si dios quería la próxima semana ya me reincorporaba a la escuela. Como la consigna era con nota, todos me habían escrito; mis amigos, las chicas que me gustaban, un tal José que yo no conocía. Después me enteré que había entrado al colegio durante mi reposo y que la maestra le había dicho:- Sí, vos también, José.
- Pero seño, si yo no lo conozco…
- Ley pareja para todos, Josecito. Imaginá que es un gran amigo tuyo.
La carta decía así:
Juan:
Bueno, yo no te conozco todavía así que no sé mucho qué decir pero la maestra me dijo que era una tarea con nota así que te tengo que escribir sí o sí. El Seba me contó que estás enfermo, que no te podés levantar de la cama ni jugar al fútbol. Eso debe ser re feo pero también está bueno. Yo cuando me enfermo me gusta porque tomo mucha Seven Up. Mamá siempre me compra una botella grande y la pone al lado de mi cama para que tome todo lo que quiera; dice que hace bien, que tengo que tomar mucho líquido. A vos qué te gusta más la Seven o la Coca? Yo la verdad que prefiero la Coca pero bueno, una vez que tenía mucha fiebre le pedí Coca a mamá y me dijo que no, que tenía que tomar Seven o Sprite. Yo no entiendo cual es la diferencia, capaz que sea porque la Seven es más transparente o tiene más gusto a limón.
Cuando vuelvas capaz podemos ser amigos. Yo acá todavía no tengo amigos-amigos, nomás el Seba pero porque a él ya lo conocía de antes porque vive a la vuelta de casa y siempre jugamos a la pelota en el baldío de la esquina. A mi jugar al fútbol es lo que más me gusta. Más que ver tele, jugar a los jueguitos, ir al cine. Aparte soy re buen arquero. Me dijo el Seba que vos también atajás así que re bueno porque nunca tuve un amigo arquero. Los chicos siempre se me ríen cuando les digo que soy arquero, que quiero ir al arco. Todavía no sé salir a cortar muy bien en los corners y centros pero estoy aprendiendo. Vos sabés salir bien? Si sabés me podés enseñar y yo te enseño a como adivinar adonde te van a patear el penal. Mi tío, que fue arquero de la reserva de Platense, me lo contó. No te la puedo decir acá en la carta porque por ahí la lee el profe de gimnasia o tu mamá. Y, cuando me lo enseñó mi tío me dijo que tuviera mucho cuidado, que cuidara el secreto, que no se lo dijera a nadie de nadie. Salvo a otro arquero, y no a cualquier arquero sino a uno que fuera amigo.
Vos sos zurdo o derecho? Yo soy re derecho. Se me nota en los guantes! Mi tío me regaló unos que él usaba, que hasta tienen el escudo de platense y todo y aunque me quedan un poco grandes se nota que el derecho está mucho más gastado que el izquierdo. Pero muchísimo! Viste que en la parte de adentro los guantes tienen como unos pupitos? Bueno, en el de la mano derecha ya casi no hay! O sea, se gastaron de tanto usarlos y mirá que mi tío me los regaló casi nuevos. Me dijo que los usó sólo en un partido contra la reserva de Lanús y que en ese partido saltó a cortar un centro llovido muy cerrado y se pegó con la cabeza en el palo y se hizo bolsa. Tuvieron que hacerle no sé cuantos puntos y no pudo jugar por dos meses. Cuando ya estaba listo para volver, su suplente estaba jugando re bien así que no lo cambiaron y desde ahí ya nunca más fue titular. Como no lo usaban se lo dieron a préstamo a Huracán pero ahí también fue suplente. Se pasó toda un campeonato sin jugar y después abandonó el fútbol para siempre-siempre.
El siempre dice que todo fue culpa de ese partido contra lanús en el que se chocó contra el palo y que ese día usaba esos guantes, entonces no los quiso más. Dice que están manchados con sangre pero yo no le vi nunca ninguna gota, estaban casi nuevos cuando me los regaló; pero ahora no, bah el izquierdo sí, todavía le quedan un montonaso de pupitos.
Mi tío siempre dice que el problema en el fútbol argentino es que no hay suficientes penales. Dice que todos los empates deberían definirse por penales, siempre. Aunque sea el primer partido del campeonato, si es empate, paf, ahí nomás a penales. Cinco para cada uno, como en las definiciones del mundial. Dice que así el fútbol sería mucho más divertido y las familias volverían a las canchas. Que la gente ya no cree en el fútbol porque le pasó lo mismo que a la política: la corrupción. Que por eso hay tanta violencia en la calle, tanta droga, tanto sexo. Yo creo que él lo dice por su secreto, porque si hubiera penales en todos los empates, a él le hubiera ido mucho mejor por su truco que es el que yo también sé porque me lo contó él y me dijo que no se lo contara a nadie, salvo a otro arquero y no a cualquier arquero. Cuando me dijo esto yo le pregunté a mi tío que por qué me lo contaba a mí, que yo sí era arquero pero era su sobrino y él me dijo que nunca había tenido un amigo arquero. Que siempre se había llevado re mal con sus suplentes y hasta con los terceros arqueros. Y que aparte de ser sobrino el me consideraba también un amigo porque él no tenía otros amigos porque no le hacían falta. Que para eso lo tenía a su único amor: Roberto Carlos, su perro, un ovejero alemán. Decía que cuanto más conocía a la gente más quería a Roberto Carlos. Pero Roberto Carlos es un perro y re lindo y divertido pero no es un arquero, como yo y como vos. Por eso me eligió a mí para pasarme el secreto de cómo adivinar adonde te la van a patear en los penales y ese secreto te lo puedo pasar a vos si vos me enseñás como salir a cortar los centros.
A mi papá no le gusta el fútbol. Nunca me fue a ver a jugar un partido, siempre está de viaje. El dice que el fútbol no es un deporte en serio, como el rugby. A mi el rugby no me gusta, pero papá dice que soy un cagón, que por eso juego al fútbol y que no sé salir a cortar los corners porque en realidad tengo miedo a que me pase lo mismo que a su hermano y me haga bolsa contra el poste; pero yo no tengo miedo porque soy re macho; nomás que no sé bien la técnica, no sé cuando me conviene salir a cortarlo y cuando me conviene quedarme abajo del travesaño.
Bueno, ya está por tocar el timbre del recreo así que termino la carta acá. Espero que te mejores pronto así volvés al cole y nos conocemos. Aprovechá y tomá mucha Seven!
Chau,
José
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