12.8.06
ah, ah, ah, stayin alive
aunque no fue facil sobreviví el recital de New Order. estoy vivo por si alguien se lo preguntaba. por una u otra cosa no he podido actualizar el blog desde ese festival, cosa que intentaré solucionar pronto, cuando amaine el vendaval. vivo.
14.7.06
el televisor quedó encendido

Corrían los finales de los 70´s y la “gran estafa del rock & roll” creada por Sex Pistols llegaba a su predecible fin. El punk, con sólo 3 años de vida, moría. Curiosamente es en el primer recital de los Pistols donde se conocen Ian Curtis, Peter Hook y Bernard Sumner quienes quedan maravillados por este nuevo sonido duro y crudo. No tardarían en reclutar un baterista y formar Joy Division. En 1978 el grupo graba “Unknown Pleassures” reconocido como uno de los mejores álbumes debut de la historia. Las letras, escritas por Curtis, estaban colmadas de una bella y poética oscuridad. Hablaban de alienación, dolor y violencia. Por aquel entonces nadie parecía percibir que eran un manifiesto personal de su cantante quien, entre otras cosas, sufría una terrible epilepsia. Todo un showman, sobre el escenario se movía de forma tal que nadie distinguía si estaba bailando o sufriendo convulsiones. Varios conciertos debieron suspenderse tras caer Curtis al piso, con espuma en la boca.
Pero las críticas de su ópera prima eran de lo más alentadoras y cuando toda la escena musical pasaba por Londres, estos 4 jóvenes movieron el eje a Manchester. Las canciones cruzaron el océano y Joy Division firma un contrato para realizar una gira por EEUU. Dos días antes de volar hacia América el cuerpo de Ian fue encontrado colgando de una viga de la cocina de su casa. Tenía 23 años y había pasado toda la tarde viendo películas. El televisor quedó encendido.

Contra todos los pronósticos el grupo decide reordenarse y seguir adelante sin su cantante. El guitarrista Sumner sustituye a Curtis frente al micrófono y el nombre de la banda cambia a New Order.
Hoy, 14 de julio de 2006, tocarán aquí en Madrid y yo estaré allí, frente a ellos. Esta misma noche, a las 24 hs, Ian Curtis cumpliría 50 años. Feliz cumpleaños Ian y que en paz descanses.
9.7.06
sueños 8
vomito 3 conejos, vivos. Pompón me mira, me pregunta que día es. le contesto que, afortunadamente, ya no es martes. me cuenta que le gustaría llamarse de una manera más original. le respondo que hay cosas peores. nos vamos caminando, abrazados, jugando al veo-veo.
6.7.06
topo 3
5.7.06
martes y jueves
el marroquí del piso de abajo
le pega a su mujer.
casi todas las noches
los escucho discutir
las súplicas de ella
y luego
siempre
siempre
llegan
los golpes.
cuando se cansa de fajarla
sale al pasillo a fumar tabaco
y a hacerse el recio.
ella llora casi toda la noche
y entre sollozos
dice palabras
que no entiendo.
menos mal que los martes y jueves
teníamos francés
en el cole
y no
árabe.
le pega a su mujer.
casi todas las noches
los escucho discutir
las súplicas de ella
y luego
siempre
siempre
llegan
los golpes.
cuando se cansa de fajarla
sale al pasillo a fumar tabaco
y a hacerse el recio.
ella llora casi toda la noche
y entre sollozos
dice palabras
que no entiendo.
menos mal que los martes y jueves
teníamos francés
en el cole
y no
árabe.
3.7.06
braveheart

el viernes
fui a una librería
a comprar témperas.
cuando le pedí una blanca y una celeste
el librero dijo
que era peligroso
pintarse la cara con éso
que la pintura no permite respirar a la piel.
- también tenemos pinturas fantasías
se aplican sin agua
y salen con ésta.
80 céntimos cada una
y tienes para 4 o 5 pintadas.
que hago ahora con la pintura fantasía?
29.6.06
25.6.06
del caribe a viet nam
Aunque le expliqué que soy totalmente analfabeto en cuestiones de reggae, mi jefe dijo que eso no importaba y que ello no lo haría dar marcha atrás de asignarme como encargado del género jamaiquino.
- Borja tiene country, Eduardo punk, Alberto blues, David funk y pues a ti te toca reggae, hombre.
Así que, resignado, caminé hacia la sección rasta, dispuesto a encontrarme con un universo desconocido más allá de la única cara familiar, la de Bob.
- Tómate tu tiempo para conocer la sección, es importante que te vayas familiarizando con los artistas y los discos así que hoy dedícale la tarde a eso; si viene algún cliente a pedirte algo, derívalo a un compañero…
Esas habían sido las últimas palabras de mi jefe y ahora yo me sentaba frente a los discos de Alphablondy sintiéndome como cuando me sentaba frente a los libros de álgebra lineal. Comenzaba a mirar las portadas de esos discos, pensando que los vería bastante más a menudo de ahora en adelante cuando esuché que una voz femenina me decía desde arriba. :
- Disculpa, me puedes ayudar?
Podrido de hacer de "entregador" del nuevo disco de los Peppers, de Paul Simon, de Pearl Jam, de 50 cent… respondí, sin levantar la mirada de los discos:
- ¿Qué necesitas?
- Busco discos de Hanoi Rocks…
¿Hanoi Rocks? Murmuré para mi mismo. Escuchar por primera vez ese nombre hizo que divorciara mis ojos de Alphablondy y los dirigiera a mi interlocutora. No sé como logré que no se me cayeran los discos de las manos. Vaya morocha. Avanti morocha. Y si en vez de Hanoi Rocks le digo que se lleve el de los Caballeros de la Quema? Poblaría ‘La Paciencia de la Araña’ algún estante de esta cosmopolita tienda?
Intentando mantener la cordura y no mirarla tan caníbalmente dije:
- Hanoi Rocks… no me suena, es reggae?
- Qué va tío, Hanoi es glam rock puro y duro…
A estas alturas ya imaginaba que le regalaría para nuestro primer aniversario.
- Si me das un minuto me fijo en el ordenador... dije mientras rogaba que mi jefe no me viera huir cobardamente de Kingston.
Me senté frente a la computadora y le pregunté a mi futura mujer:
- Me puedes decir como se escribe por favor a ver si tenemos algo en stock?
- Asi... me dijo, mientras corría su musculosa y me mostraba 1/3 de su seno donde posaba el tatuaje de una serpiente, una rosa y el nombre de la banda.
- Borja tiene country, Eduardo punk, Alberto blues, David funk y pues a ti te toca reggae, hombre.
Así que, resignado, caminé hacia la sección rasta, dispuesto a encontrarme con un universo desconocido más allá de la única cara familiar, la de Bob.
- Tómate tu tiempo para conocer la sección, es importante que te vayas familiarizando con los artistas y los discos así que hoy dedícale la tarde a eso; si viene algún cliente a pedirte algo, derívalo a un compañero…
Esas habían sido las últimas palabras de mi jefe y ahora yo me sentaba frente a los discos de Alphablondy sintiéndome como cuando me sentaba frente a los libros de álgebra lineal. Comenzaba a mirar las portadas de esos discos, pensando que los vería bastante más a menudo de ahora en adelante cuando esuché que una voz femenina me decía desde arriba. :
- Disculpa, me puedes ayudar?
Podrido de hacer de "entregador" del nuevo disco de los Peppers, de Paul Simon, de Pearl Jam, de 50 cent… respondí, sin levantar la mirada de los discos:
- ¿Qué necesitas?
- Busco discos de Hanoi Rocks…
¿Hanoi Rocks? Murmuré para mi mismo. Escuchar por primera vez ese nombre hizo que divorciara mis ojos de Alphablondy y los dirigiera a mi interlocutora. No sé como logré que no se me cayeran los discos de las manos. Vaya morocha. Avanti morocha. Y si en vez de Hanoi Rocks le digo que se lleve el de los Caballeros de la Quema? Poblaría ‘La Paciencia de la Araña’ algún estante de esta cosmopolita tienda?
Intentando mantener la cordura y no mirarla tan caníbalmente dije:
- Hanoi Rocks… no me suena, es reggae?
- Qué va tío, Hanoi es glam rock puro y duro…
A estas alturas ya imaginaba que le regalaría para nuestro primer aniversario.
- Si me das un minuto me fijo en el ordenador... dije mientras rogaba que mi jefe no me viera huir cobardamente de Kingston.
Me senté frente a la computadora y le pregunté a mi futura mujer:
- Me puedes decir como se escribe por favor a ver si tenemos algo en stock?
- Asi... me dijo, mientras corría su musculosa y me mostraba 1/3 de su seno donde posaba el tatuaje de una serpiente, una rosa y el nombre de la banda.
24.6.06
technique
topo
como a menudo, mientras camino esta ciudad, me encuentro con imágenes que me cambian el día, he decidido compartirlas. no tienen un eje temático más que ser intantáneas madrileñas, con lo que me topo a diario; razón por la que he decidido llamar a esta serie "topo". sientanse libres de hacer con ellas lo que les plazca, masturbación incluida.
sueños 7
estoy en un típico bar de budapest. charlo con varias personas mayores que me escuchan atentamente. hablo húngaro, fluido. a medida que hablo me olvido lo que voy diciendo. sólo recuerdo las últimas 3 palabras que digo y así logro encadenar mi discurso, pero al concluir una frase ya no recuerdo la idea de ésta. un hombre de sombrero gris me pide que por favor le explique mejor a que me refiero.
18.6.06
60 céntimos
10:45 a 21:30. Ése es mi horario laboral de los domingos. Domingos como hoy. Una hora y media para comer. Hora y media en la que decidí ir hasta la Puerta del Sol a visitar a mi amigo Renato que trabaja allí, en un bar de kebaps. Eran las 2 por lo que el lugar estallaba de gente. Mi amigo obvió las personas que estaba atendiendo para saludarme con un abrazo, preguntándome:
- Tiene hambrecita juanchi?
Es que mi ayuno será tan gráfico? pensé. 3 minutos más tarde tenía entre mis manos el kebap más grande de Madrid. Me senté a comer pero había demasiada gente y calor ahí dentro por lo que decidí dejar mis cosas y salir afuera; sentarme en el cordón de la vereda, con el sol en la cara, a almorzar. Al bar no paraba de entrar gente y me puse a analizar porque en Argentina algo tan maravilloso como el kebap no tenía éxito y sí las empanadas árabes, y viceversa. Funcionaría un bar de kebaps en Córdoba? Nombres posibles? “Que Kebap!” “El Kebapazononón”. “Ke bap a comé?”
Pasó un grupo de japoneses, cada uno con su religiosa nikon colgando. Siempre juntos, como niños de jardín que van de excursión al zoológico. Los miré con una mezcla de nostalgia y ternura. Pensé en decirles algo. "- Atsui des ne!" podría ser un oportunísimo comentario. Luego me imaginé en Tokio caminando por Asakusa y que alguien me decía, desde el cordón de la vereda, comiendo un kebap: "- Que calor que hace!" Que idiota... pensaría yo. Aparte si odio que me hagan comentarios sobre el clima, si sufro en cada ascensor temiendo que alguien diga: “- Parece que llueve…” Por qué habría yo de convertirme en uno de ellos? Me quedé callado.
Veo a un pibe salir del bar de mi amigo Renato. El bar se podría llamar “El rey del kebap”, pero no, no se llama así; se llama "Maoz" y tiene hasta su propia estética corporativa. El logo se repite en las servilletas, en los vasos. El chico que sale de Maoz abre una Coca Cola mientras comienza a caminar por la vereda, a metros míos. Ya terminé mi kebap, ya no hay japoneses así que ahora miro al chico que sale del bar con una gaseosa en la mano. Pienso que no es muy vivo porque un par de tiendas más adelante hay un kiosko de un chino donde esa Coca que ahora abre le hubiera salido 60 céntimos y no 1,50 como en Maoz. Que raro. De la mano que no lleva la gaseosa cuelga un bolso, un bolso que me resulta familiar. Mi bolso. El chico camina cada vez más rápido, mira a su alrededor asustado, intentando esconder el bolso, mi bolso. Cámara de fotos, discman, prosa completa de alejandra pizarnik, abono de transporte B1, bitácora, pen drive, diábolo… Por favor que alguien detenga a ese chico que junto con una Coca Cola se está llevando mi vida.
No sé cómo tuve la lucidez necesaria para no gritarle y que así se escapara con y de mi vida, para siempre. Sin que lo advirtiera, corrí tras él con una velocidad la cual ojalá hubiera tenido en los cien metros llanos del secundario. No ofreció resistencia. Para ese entonces, que los dos ya habíamos caído al piso, los testigos eras muchos; quizás hasta hubiera algún japonés que nos sacó una foto, foto que tal vez en unos meses decore alguna muestra en Yokohama bajo el título “Chico feliz que recupera su bolso en Madrid”
– Por favor déjame ir… decía casi sollozando, no me di cuenta, perdona…
No me di cuenta, perdona? No me di cuenta de que te estaba robando el bolso? pensaba yo. Miré a mis 360°, ni un puto policía. Para palparme de arriba a abajo como la semana pasada, para hacerme sacar las zapatillas y revisar si tengo opio bajo las plantillas, para eso sí están, para esto no. A las súplicas ahora las acompañaban lágrimas. No puedo creer que me dio lástima. Pensé que si yo había tenido suerte en descubrirlo, él la tenía por no haber ningún policía alrededor. En cierta forma, éramos dos suertudos. Los curiosos alrededor ya eran demasiados y no me interesaba ser michael douglas en “Un día de furia”. Le solté la camisa y corrió. Uno de los curiosos gritó que debería haberlo golpeado, que por cagones como yo los cacos siguen robando en los bares. En el piso quedó la lata de gaseosa abollada y un charco oscuro al lado.
- Tiene hambrecita juanchi?
Es que mi ayuno será tan gráfico? pensé. 3 minutos más tarde tenía entre mis manos el kebap más grande de Madrid. Me senté a comer pero había demasiada gente y calor ahí dentro por lo que decidí dejar mis cosas y salir afuera; sentarme en el cordón de la vereda, con el sol en la cara, a almorzar. Al bar no paraba de entrar gente y me puse a analizar porque en Argentina algo tan maravilloso como el kebap no tenía éxito y sí las empanadas árabes, y viceversa. Funcionaría un bar de kebaps en Córdoba? Nombres posibles? “Que Kebap!” “El Kebapazononón”. “Ke bap a comé?”
Pasó un grupo de japoneses, cada uno con su religiosa nikon colgando. Siempre juntos, como niños de jardín que van de excursión al zoológico. Los miré con una mezcla de nostalgia y ternura. Pensé en decirles algo. "- Atsui des ne!" podría ser un oportunísimo comentario. Luego me imaginé en Tokio caminando por Asakusa y que alguien me decía, desde el cordón de la vereda, comiendo un kebap: "- Que calor que hace!" Que idiota... pensaría yo. Aparte si odio que me hagan comentarios sobre el clima, si sufro en cada ascensor temiendo que alguien diga: “- Parece que llueve…” Por qué habría yo de convertirme en uno de ellos? Me quedé callado.
Veo a un pibe salir del bar de mi amigo Renato. El bar se podría llamar “El rey del kebap”, pero no, no se llama así; se llama "Maoz" y tiene hasta su propia estética corporativa. El logo se repite en las servilletas, en los vasos. El chico que sale de Maoz abre una Coca Cola mientras comienza a caminar por la vereda, a metros míos. Ya terminé mi kebap, ya no hay japoneses así que ahora miro al chico que sale del bar con una gaseosa en la mano. Pienso que no es muy vivo porque un par de tiendas más adelante hay un kiosko de un chino donde esa Coca que ahora abre le hubiera salido 60 céntimos y no 1,50 como en Maoz. Que raro. De la mano que no lleva la gaseosa cuelga un bolso, un bolso que me resulta familiar. Mi bolso. El chico camina cada vez más rápido, mira a su alrededor asustado, intentando esconder el bolso, mi bolso. Cámara de fotos, discman, prosa completa de alejandra pizarnik, abono de transporte B1, bitácora, pen drive, diábolo… Por favor que alguien detenga a ese chico que junto con una Coca Cola se está llevando mi vida.
No sé cómo tuve la lucidez necesaria para no gritarle y que así se escapara con y de mi vida, para siempre. Sin que lo advirtiera, corrí tras él con una velocidad la cual ojalá hubiera tenido en los cien metros llanos del secundario. No ofreció resistencia. Para ese entonces, que los dos ya habíamos caído al piso, los testigos eras muchos; quizás hasta hubiera algún japonés que nos sacó una foto, foto que tal vez en unos meses decore alguna muestra en Yokohama bajo el título “Chico feliz que recupera su bolso en Madrid”
– Por favor déjame ir… decía casi sollozando, no me di cuenta, perdona…
No me di cuenta, perdona? No me di cuenta de que te estaba robando el bolso? pensaba yo. Miré a mis 360°, ni un puto policía. Para palparme de arriba a abajo como la semana pasada, para hacerme sacar las zapatillas y revisar si tengo opio bajo las plantillas, para eso sí están, para esto no. A las súplicas ahora las acompañaban lágrimas. No puedo creer que me dio lástima. Pensé que si yo había tenido suerte en descubrirlo, él la tenía por no haber ningún policía alrededor. En cierta forma, éramos dos suertudos. Los curiosos alrededor ya eran demasiados y no me interesaba ser michael douglas en “Un día de furia”. Le solté la camisa y corrió. Uno de los curiosos gritó que debería haberlo golpeado, que por cagones como yo los cacos siguen robando en los bares. En el piso quedó la lata de gaseosa abollada y un charco oscuro al lado.
16.6.06
eschoyez vi
el asado era
en lo de las trillizas de oro.
rolo puente llegó con eschoyez.
abrazados.
ebrios.
no tardaron en flirtear con dos de las rubias
la que faltaba
hacía adentro de la casa
la ensalada.
gino renni apantallaba el fuego
mientras miraba el avance inminente
de puente y eschoyez.
se sintió afuera
desplazado
mientras el carbón chispeaba
les gritó
- mascalzones!
en lo de las trillizas de oro.
rolo puente llegó con eschoyez.

abrazados.
ebrios.
no tardaron en flirtear con dos de las rubias
la que faltaba
hacía adentro de la casa
la ensalada.
gino renni apantallaba el fuego
mientras miraba el avance inminente
de puente y eschoyez.
se sintió afuera
desplazado
mientras el carbón chispeaba
les gritó
- mascalzones!
13.6.06
el salmón
Quedé en encontrarme con mi amiga Claudia en el Oso diez minutos después de salir de trabajar. Allí estaba lleno de mexicanos, borrachos, festejando el triunfo de su selección ante Irán, creo. Tomaban tequila, cantaban rancheras, canciones de molotov y decían “cabrón” constantemente como en un intento de reforzar su mexicanidad. Me senté en un escalón cercano a observar los hermanos latinos y a pensar si yo tendría que haber hecho lo mismo la noche anterior con el triunfo de Argentina. Pensé que seguramente ese mismo lugar habría estado plagado de porteños con remeras de boca, de san lorenzo cantando canciones de la bersuit. No me arrepentí de no haber estado allí. De repente vi aparecer a Claudia. Ella no me vio, yo era un azteca más. Pensé en ir a saludarla pero dos segundos después decidí que no. Quería verla buscarme entre los mexicanos. No era un castigo porque llegara tarde, sino que simplemente siempre me ha gustado observar a la gente sin que sepa que lo hago. Ver a una persona sin que se dé cuenta es como verla desnuda. De repente nuestros ojos se encontraron, pero sólo los de ella se sorprendieron.
- Capullo, ya me habías visto antes… dijo al sentarse a mi lado en el escalón.
- Sí, me gusta hacer eso le contesté. Quiso decir algo pero supongo que no se le ocurrió qué o al menos no en español. Luego de unos segundos sólo dijo sin dejar de mirar como bailaba un mexicano, vestido de mariachi:
- Tú sí que eres raro, chaval…
Caminamos hacia Lavapies buscando un bar que me habían recomendado en la calle Espíritu, calle que nunca encontramos porque se llamaba Esperanza. Claudia se asustó cuando le dije que habíamos llegado al bar. No había cartel ni fachada que anunciara tal cosa, simplemente un timbre el cual luego de hacerlo sonar apareció una morochita con un piercing en el labio diciendo
- Si?
- Hola, podemos pasar?
- Pues claro, adelante…
Claudia seguía un poco asustada, me parece. Yo pedí una cerveza y cuando pedí una coca cola para mi amiga lo moza comentó:
- No tenemos ese tipo de refrescos aquí. Las cervezas fueron dos.
Eran casi las doce cuando me despedí de mi amiga en la boca del metro. Era la última noche del Nico en Madrid y yo le había prometido pasar a saludarlo. Llegué a su casa muerto de hambre y comí los restos de un matambre al horno con una ensalada de repollo seca, sin condimentar. Su vuelo salía a las 9 am por lo que había decidido pasar la noche en vela para dormir en el avión y yo, como no trabajaba al día siguiente, me ofrecí a hacerle el aguante. Vimos Rogger Rabbit, hablamos de música, del mundial, de la fiesta de la cual nos habían echado la noche anterior. En un momento miré por la ventana, ya comenzaba a clarear. El Nico fue a ducharse y me dejó solo en el living, escuchando Spinetta. Di vuelta el sillón y me puse a mirar el cielo desteñirse como si mirara Rogger Rabbit II. Hacía mucho que no era testigo de un amanecer sobrio, pasivo. Intenté imaginarme sentado en la arena de la playa, esperando que saliera el sol. Comenzaba a cabecear cuando mi amigo apareció bañado y perfumado por la puerta pidiéndome que le ayude a bajar las valijas. Nos despedimos en la calle con la incertidumbre de saber si volveríamos a compartir momentos tan lindos en esta ciudad, si nos volverían a echar de otras fiestas. El taxi arrancó con mi amigo adentro y yo comencé a caminar rumbo a casa. Lunes 7 am, una nueva semana comenzaba en Madrid y el mundo y yo, yéndome a dormir. El salmón. En una esquina dos borrachos discutían en un pésimo español. Gritaban. Según lo poco que escuché y pude entender el motivo de la discusión era determinar cual de los dos países (seguramente sus países) era más pobre: Bangladesh o Marruecos. Cuando pasé al lado de ellos uno me paró. No sé si era el marroquí o el ¿bangladeshí? y me preguntó:
- Amigo, amigo: ¿Qué es más pobre, Bangladesh o Marruecos?
- Disculpa, no hablo español… dije con acento sueco y seguí caminando mientras pensaba si al Nico le habría tocado pasillo o ventanilla.
- Capullo, ya me habías visto antes… dijo al sentarse a mi lado en el escalón.
- Sí, me gusta hacer eso le contesté. Quiso decir algo pero supongo que no se le ocurrió qué o al menos no en español. Luego de unos segundos sólo dijo sin dejar de mirar como bailaba un mexicano, vestido de mariachi:
- Tú sí que eres raro, chaval…
Caminamos hacia Lavapies buscando un bar que me habían recomendado en la calle Espíritu, calle que nunca encontramos porque se llamaba Esperanza. Claudia se asustó cuando le dije que habíamos llegado al bar. No había cartel ni fachada que anunciara tal cosa, simplemente un timbre el cual luego de hacerlo sonar apareció una morochita con un piercing en el labio diciendo
- Si?
- Hola, podemos pasar?
- Pues claro, adelante…
Claudia seguía un poco asustada, me parece. Yo pedí una cerveza y cuando pedí una coca cola para mi amiga lo moza comentó:
- No tenemos ese tipo de refrescos aquí. Las cervezas fueron dos.
Eran casi las doce cuando me despedí de mi amiga en la boca del metro. Era la última noche del Nico en Madrid y yo le había prometido pasar a saludarlo. Llegué a su casa muerto de hambre y comí los restos de un matambre al horno con una ensalada de repollo seca, sin condimentar. Su vuelo salía a las 9 am por lo que había decidido pasar la noche en vela para dormir en el avión y yo, como no trabajaba al día siguiente, me ofrecí a hacerle el aguante. Vimos Rogger Rabbit, hablamos de música, del mundial, de la fiesta de la cual nos habían echado la noche anterior. En un momento miré por la ventana, ya comenzaba a clarear. El Nico fue a ducharse y me dejó solo en el living, escuchando Spinetta. Di vuelta el sillón y me puse a mirar el cielo desteñirse como si mirara Rogger Rabbit II. Hacía mucho que no era testigo de un amanecer sobrio, pasivo. Intenté imaginarme sentado en la arena de la playa, esperando que saliera el sol. Comenzaba a cabecear cuando mi amigo apareció bañado y perfumado por la puerta pidiéndome que le ayude a bajar las valijas. Nos despedimos en la calle con la incertidumbre de saber si volveríamos a compartir momentos tan lindos en esta ciudad, si nos volverían a echar de otras fiestas. El taxi arrancó con mi amigo adentro y yo comencé a caminar rumbo a casa. Lunes 7 am, una nueva semana comenzaba en Madrid y el mundo y yo, yéndome a dormir. El salmón. En una esquina dos borrachos discutían en un pésimo español. Gritaban. Según lo poco que escuché y pude entender el motivo de la discusión era determinar cual de los dos países (seguramente sus países) era más pobre: Bangladesh o Marruecos. Cuando pasé al lado de ellos uno me paró. No sé si era el marroquí o el ¿bangladeshí? y me preguntó:
- Amigo, amigo: ¿Qué es más pobre, Bangladesh o Marruecos?
- Disculpa, no hablo español… dije con acento sueco y seguí caminando mientras pensaba si al Nico le habría tocado pasillo o ventanilla.
12.6.06
la novia del pato donald
mi vecina del tercero
fuma hachis.
lo huelo cuando voy subiendo
por la escalera.
un día me invitó a pasar
- te invito un té juan
me dijo
y yo le contesté que bueno.
- bueno
le dije.
me contó que quizás antes de fin de año
le daban condicional a su novio portugués.
esto me lo dijo
mientras agarraba un portaretrato
con una foto de ellos dos
abrazados
en toledo.
me pasó el portaretrato.
ella usaba una gorra roja
y una remera de daisy,
la novia del pato donald.
sonreía.
él estaba más serio.
tenía un pie extraño
que no pude evitar mirar.
- lo perdió en un accidente
murmuró
mordiéndose el labio inferior
y poniéndole dos de azucar
a mi té.
- no llevaba cinturón
agregó
mientras revolvía mi taza
y me miraba
como esperando que yo dijera algo
que nunca dije.
fuma hachis.
lo huelo cuando voy subiendo
por la escalera.
un día me invitó a pasar
- te invito un té juan
me dijo
y yo le contesté que bueno.
- bueno
le dije.
me contó que quizás antes de fin de año
le daban condicional a su novio portugués.
esto me lo dijo
mientras agarraba un portaretrato
con una foto de ellos dos
abrazados
en toledo.
me pasó el portaretrato.
ella usaba una gorra roja
y una remera de daisy,
la novia del pato donald.
sonreía.
él estaba más serio.
tenía un pie extraño
que no pude evitar mirar.
- lo perdió en un accidente
murmuró
mordiéndose el labio inferior
y poniéndole dos de azucar
a mi té.
- no llevaba cinturón
agregó
mientras revolvía mi taza
y me miraba
como esperando que yo dijera algo
que nunca dije.
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9.6.06
américa
La segunda entrevista para la disquería fue individual. El gerente de la sección de música y cine, un pelado que nunca supe quien era y yo. Cara a cara.
- Bueno, primero que todo felicitaciones por haber superado la dinámica de grupo.
- Muchas gracias...
respondí y no pude evitar pensar en el pescador. ¿Dónde estaría ahora? Tal vez en una entrevista en El Corte Inglés, tal vez en un muelle en Málaga, sentado con las piernas colgando sobre el mar, pescando. Ojalá saque alguna corvina grande, pensé.
El gerente me pidió que les contara por qué quería trabajar allí, que podía ofrecer yo a la disquería, qué le pediría a un jefe, cómo me desenvuelvo ante una situación de presión. El mismo casette de cada entrevista. Yo le contestaba absolutamente todo lo que quería escuchar sin siquiera pensar en lo que decía: que cada complicación era un desafío a superar, que un compañero de trabajo es un amigo, que veía el puesto como una gran proyección a futuro. Me sonrió y yo a él. Cuando me comenzaba a pensar cuál carajo sería la función del pelado, éste agarra y me pregunta:
- ¿Qué música te gusta?
Claro, qué idiota soy, esa es su función. Hablamos de Pixies, de Sonic Youth, de The Byrds. Hubo un silencio y el pelado agregó:
- Muy bien, pero si te pregunto de quien es “La Traviata”, sabes de qué te hablo, no?
Para ganar tiempo miré al gerente quien sonreía beneplacitamente como pensando, "claro que sabe de quien es La Traviata, todos sabemos de quien es La Traviata". Me sentí la persona más ignorante del mundo. La Traviata... Sonaba a ópera, tenía que ser ópera. ¿Que sé yo de ópera aparte de las galletitas? Hace unos años invité a una chica que me gustaba al teatro San Martín a ver Madame Butterfly, de Puccini, quien aparte de ésa, es compositor de otras obras importantes. La Traviata, suena italiano, tiene de ser de Puccini.
- De Puccini…
dije en un tono ¼ afirmativo y ¾ interrogativo. Ni el pelado ni el gerente contestaron pero por la forma en que se miraron supe que había marrado.
- ¿Cuál es tu disco favorito?
me preguntó el pelado rompiendo el denso silencio.
- Uf!, eso es imposible de contestar ¿Cuál es TÚ disco favorito?
retruqué yo. ¡¿Qué?! ¡¿Qué estaba haciendo?! ¿En qué estaba pensando? ¿En qué momento creí que estaba en un bar, tomándome una cerveza y hablando con un amigo sobre la psicodelia de fines de los 60 y no en una entrevista laboral?
- Perdón, es que es una pregunta muy difícil…
- Bueno, el primero que se te venga a la cabeza.
- ¿Wish you were here?
- Mmm... ¿Y algo menos convencional?
preguntó el gerente.
¡¿Algo menos convencional?! pensé. Dije “Wish you were here” no "Ok Computer"!
-“Raise the preassure”.
Los dos se miraron y la mirada ya no era la misma que cuando la respuesta de Puccini. Me dieron ganas de pedirles que me sumaran tres porotos pero supuse que no entenderían a que me refería.
- Es el segundo disco de Electronic, el proyecto paralelo de Bernard Sumner de New Order y de Johnny Marr de The Smiths.
Te voy a dar convencional…
El pelado continuó:
- Supongamos que estás solo en todo el piso y viene una señora y te pide que, por favor, le recomiendes un disco de Julio Iglesias. Recuerda que no hay ningún compañero en la planta a quien puedas preguntarle, ¿Qué haces?
Ah, pero el pelado éste es más vivo que el Lagarto Gizardi pensé. El Lagarto… ¿Y si el Lagarto sacara un disco como René Bacco? Tal vez le pudiera recomendar ése a la vieja del orto ésta, supongo que no diferiría mucho de escuchar a Julio Iglesias cantando Americaaa, Americaaa, todo un inmenso jardín, eso es América. Cuando dios creo el edén, pensó en América.
- América…
- ¡¿América?!
contestaron casi a duo.
- Sí, América. ¿No tiene un disco que se llama así?
- Sí…
- Bueno, ése.
Dos días después colgaba de mi chaleco una plaqueta con mi nombre, o al menos la mitad de él. Sencillamente ya he renunciado a intentar hacer entender que, a diferencia de Penélope, Cruz no es mi apellido. La disquería abre a las 10, eran las menos cuarto. Acostumbrado a verla hiper poblada, me sentía un tanto extraño rodeado de millones de discos y con tan sólo una persona al lado: Borja, mi tutor.
- Bueno… dijo Borja dando inicio a la clase número uno para trabajar en una disquería, primero que todo escoge un disco.
Yo lo miré como quien mira a un dálmata discutiendo sobre política, en ruso.
- Sí chaval, tal como oyes; coge un disco. Uno que te guste.
Miré a mis 360° y me sentí agobiado ante tal super población. Millones. Quizás efectivamente tuvieran el de Rene Bacco, el Neil Young cordobés. A pasos vi el recientemente estrenado “The life pursuit” y se lo pasé. Todavía no lo había escuchado.
- Belle & Sebastian… dijo Borja mientras rompía el celofán protector me parece que nos vamos a llevar bien.
Lo puso en el equipo de música y ese indie pop adolescente que cada vez que escucho me da más ganas de vivir comenzó a sonar por los parlantes de todo el piso a un volumen considerable.
- Para comenzar a trabajar bien hay que elegir buena música. Cualquiera de todos, todos estos discos puedes escuchar mientras trabajas…
dijo mientras señalaba todos, todos esos discos que decoraban las paredes, que descansaban en los estantes. Yo no lo podía creer. Cosas como esas me alejan cada día más del ateismo. Borja me dijo mientras se despedía:
- El piso es todo tuyo, ánimo chaval, y si te cansas de Belle ya sabes lo que tienes que hacer. Eso sí, fíjate que yo no ande cerca si vas a poner hip hop.
- No te preocupes Borja, eso no va a suceder…
dije, saludándolo con una sonrisa.
- Borja…
murmuré para mi mismo. ¿Qué clase de nombre es Borja? ¿Será su apellido, su sobrenombre? Quizás él sí se apellidara Cruz.
- Son las 10 horas, Fnac abre sus puertas al público...
escuché que anunciaban las paredes de ese lugar con una voz robóticamente femenina. Eso me hizo pensar que luego pondría algún disco de Kraftwerk. Pispié la batea en la K y los encontré a todos. Cuando me di vuelta decenas de personas llegaba al piso y comenzaba a destrozar todo ese pulcro orden alfabético.
- Bueno, primero que todo felicitaciones por haber superado la dinámica de grupo.
- Muchas gracias...
respondí y no pude evitar pensar en el pescador. ¿Dónde estaría ahora? Tal vez en una entrevista en El Corte Inglés, tal vez en un muelle en Málaga, sentado con las piernas colgando sobre el mar, pescando. Ojalá saque alguna corvina grande, pensé.
El gerente me pidió que les contara por qué quería trabajar allí, que podía ofrecer yo a la disquería, qué le pediría a un jefe, cómo me desenvuelvo ante una situación de presión. El mismo casette de cada entrevista. Yo le contestaba absolutamente todo lo que quería escuchar sin siquiera pensar en lo que decía: que cada complicación era un desafío a superar, que un compañero de trabajo es un amigo, que veía el puesto como una gran proyección a futuro. Me sonrió y yo a él. Cuando me comenzaba a pensar cuál carajo sería la función del pelado, éste agarra y me pregunta:
- ¿Qué música te gusta?
Claro, qué idiota soy, esa es su función. Hablamos de Pixies, de Sonic Youth, de The Byrds. Hubo un silencio y el pelado agregó:
- Muy bien, pero si te pregunto de quien es “La Traviata”, sabes de qué te hablo, no?
Para ganar tiempo miré al gerente quien sonreía beneplacitamente como pensando, "claro que sabe de quien es La Traviata, todos sabemos de quien es La Traviata". Me sentí la persona más ignorante del mundo. La Traviata... Sonaba a ópera, tenía que ser ópera. ¿Que sé yo de ópera aparte de las galletitas? Hace unos años invité a una chica que me gustaba al teatro San Martín a ver Madame Butterfly, de Puccini, quien aparte de ésa, es compositor de otras obras importantes. La Traviata, suena italiano, tiene de ser de Puccini.
- De Puccini…
dije en un tono ¼ afirmativo y ¾ interrogativo. Ni el pelado ni el gerente contestaron pero por la forma en que se miraron supe que había marrado.
- ¿Cuál es tu disco favorito?
me preguntó el pelado rompiendo el denso silencio.
- Uf!, eso es imposible de contestar ¿Cuál es TÚ disco favorito?
retruqué yo. ¡¿Qué?! ¡¿Qué estaba haciendo?! ¿En qué estaba pensando? ¿En qué momento creí que estaba en un bar, tomándome una cerveza y hablando con un amigo sobre la psicodelia de fines de los 60 y no en una entrevista laboral?
- Perdón, es que es una pregunta muy difícil…
- Bueno, el primero que se te venga a la cabeza.
- ¿Wish you were here?
- Mmm... ¿Y algo menos convencional?
preguntó el gerente.
¡¿Algo menos convencional?! pensé. Dije “Wish you were here” no "Ok Computer"!
-“Raise the preassure”.
Los dos se miraron y la mirada ya no era la misma que cuando la respuesta de Puccini. Me dieron ganas de pedirles que me sumaran tres porotos pero supuse que no entenderían a que me refería.
- Es el segundo disco de Electronic, el proyecto paralelo de Bernard Sumner de New Order y de Johnny Marr de The Smiths.
Te voy a dar convencional…
El pelado continuó:
- Supongamos que estás solo en todo el piso y viene una señora y te pide que, por favor, le recomiendes un disco de Julio Iglesias. Recuerda que no hay ningún compañero en la planta a quien puedas preguntarle, ¿Qué haces?
Ah, pero el pelado éste es más vivo que el Lagarto Gizardi pensé. El Lagarto… ¿Y si el Lagarto sacara un disco como René Bacco? Tal vez le pudiera recomendar ése a la vieja del orto ésta, supongo que no diferiría mucho de escuchar a Julio Iglesias cantando Americaaa, Americaaa, todo un inmenso jardín, eso es América. Cuando dios creo el edén, pensó en América.
- América…
- ¡¿América?!
contestaron casi a duo.
- Sí, América. ¿No tiene un disco que se llama así?
- Sí…
- Bueno, ése.
Dos días después colgaba de mi chaleco una plaqueta con mi nombre, o al menos la mitad de él. Sencillamente ya he renunciado a intentar hacer entender que, a diferencia de Penélope, Cruz no es mi apellido. La disquería abre a las 10, eran las menos cuarto. Acostumbrado a verla hiper poblada, me sentía un tanto extraño rodeado de millones de discos y con tan sólo una persona al lado: Borja, mi tutor.
- Bueno… dijo Borja dando inicio a la clase número uno para trabajar en una disquería, primero que todo escoge un disco.
Yo lo miré como quien mira a un dálmata discutiendo sobre política, en ruso.
- Sí chaval, tal como oyes; coge un disco. Uno que te guste.
Miré a mis 360° y me sentí agobiado ante tal super población. Millones. Quizás efectivamente tuvieran el de Rene Bacco, el Neil Young cordobés. A pasos vi el recientemente estrenado “The life pursuit” y se lo pasé. Todavía no lo había escuchado.
- Belle & Sebastian… dijo Borja mientras rompía el celofán protector me parece que nos vamos a llevar bien.
Lo puso en el equipo de música y ese indie pop adolescente que cada vez que escucho me da más ganas de vivir comenzó a sonar por los parlantes de todo el piso a un volumen considerable.
- Para comenzar a trabajar bien hay que elegir buena música. Cualquiera de todos, todos estos discos puedes escuchar mientras trabajas…
dijo mientras señalaba todos, todos esos discos que decoraban las paredes, que descansaban en los estantes. Yo no lo podía creer. Cosas como esas me alejan cada día más del ateismo. Borja me dijo mientras se despedía:
- El piso es todo tuyo, ánimo chaval, y si te cansas de Belle ya sabes lo que tienes que hacer. Eso sí, fíjate que yo no ande cerca si vas a poner hip hop.
- No te preocupes Borja, eso no va a suceder…
dije, saludándolo con una sonrisa.
- Borja…
murmuré para mi mismo. ¿Qué clase de nombre es Borja? ¿Será su apellido, su sobrenombre? Quizás él sí se apellidara Cruz.
- Son las 10 horas, Fnac abre sus puertas al público...
escuché que anunciaban las paredes de ese lugar con una voz robóticamente femenina. Eso me hizo pensar que luego pondría algún disco de Kraftwerk. Pispié la batea en la K y los encontré a todos. Cuando me di vuelta decenas de personas llegaba al piso y comenzaba a destrozar todo ese pulcro orden alfabético.
7.6.06
sueños 6
juego al chin-chón con la muerte. ella le da el último sorbo al mate y éste hace ruido. sabe que eso me molesta pero lo hace igual. mientras corta con menos 10 bosteza de aburrimiento y, sin levantar la mirada de la mesa, me pregunta si no podemos jugar al ludo matic, como el domingo pasado. yo tengo puesto un disfraz de mazinger z.
6.6.06
volver a los 13
el otro día fui al recital de Guns & Roses. sí, Guns & Roses. sí, siguen vivos. bah, sigue vivo mejor dicho porque el único integrante de los originales es Axl, eso sin contar al tecladista Dizzy Reed que ni pincha ni corta, claro. el recital navegó entre lo nostálgico y lo patético. 3 nuevos guitarristas para suplantar a Slash y aun asi, no es lo mismo. El show comenzó con más de 2 horas de retraso por lo que los gansos decidieron apostar fuerte desde entrada: su primera canción fue "welcome to the jungle" y la verdad, porque ocultarlo, me emocioné. hubo muchos (demasiados) temas de su nuevo disco "Chinese democracy" y obviamente no faltaron "sweet child o mine", "paradice city", "patience", "you could be mine" y "november rain". aunque lo deseaba con toda mi alma no me sorprendió que no tocaran mi canción favorita: "stranged", pero sí que faltara "civil war". horas después, al volver a casa caminando, entendería porque. Ya no estaba esa voz nasal para hacer esta increible intro:
"What we've got here is failure to communicate.
Some men you just can't reach...
So, you get what we had here last week,
which is the way he wants it!
Well, he gets it!
N' I don't like it any more than you men."
"What we've got here is failure to communicate.
Some men you just can't reach...
So, you get what we had here last week,
which is the way he wants it!
Well, he gets it!
N' I don't like it any more than you men."
eschoyez v
ese mediodía empezó
con nubes verdes
y cuando ya casi atardecía
un arcoiris monocromático
¿cómo acertar?
pensaba eschoyez
mirando por la claraboya
sentado en el inodoro
mordiéndose el labio inferior.
---
siente el ruido de la lluvia
y le gustaría tener ventana
para verla caer.
me gustaban más los asados
en lo de alderete
piensa mientras termina su ración
maría julia.
con nubes verdes
y cuando ya casi atardecía
un arcoiris monocromático
¿cómo acertar?
pensaba eschoyez
mirando por la claraboya
sentado en el inodoro
mordiéndose el labio inferior.
---
siente el ruido de la lluvia
y le gustaría tener ventana
para verla caer.
me gustaban más los asados
en lo de alderete
piensa mientras termina su ración
maría julia.
28.5.06
R.E.M
Ayer fui a mi primer entrevista de trabajo post despido. Era para vendedor de discos de Fnac, la mayor disquería de Madrid. Días antes había estado allí revisando bateas y pensé que, sabiéndome de memoria la vasta discografía de REM, yo podría trabajar tranquilamente en ese lugar. Y ahora estaba allí, con otras 6 personas, esperando para la entrevista. No sé porque pensaba que el proceso de selección de personal iba a constar en hacerme escuchar pedacitos de canciones y que yo tuviera que adivinar: nombre del tema, intérprete, álbum y año. Me tenía fe. De repente vi pasar un tipo con un disco de Maria Callas en la mano y un escalofrío me recorrió el cuerpo. De que me serviría saberme el orden de todos los temas del último disco de Placebo si me pasaban ópera, country, flamenco...
Una puerta se abrió y la que parecía ser jefa de recursos humanos nos hizo pasar a todos juntos. Nos sentaron en una sala y nos hicieron presentarnos como en el primer día de clases. No sé porque se me ocurrió decir que mi nombre era Robert Mc Twain, que era astronauta y que buscaba un trabajo diferente para sacarme un poco de la cabeza los agujeros negros y la osa menor.
- Hola, mi nombre es Juan Cruz Sánchez y estudié Comunicación social...
- Eres uruguayo?
preguntó la de recursos humanos.
- Sí. Bah, mas o menos.
- Más o menos?
- Sí, pasa que mi mamá es de Montevideo y viví mucho tiempo ahí...
Sólo una vez fui a Uruguay. A Punta del Este, con la familia de un amigo cuando tenía quice años. Ni siquiera pasamos por Montevideo.
Una psicóloga coordinaba y tomaba nota de hasta cuantas veces pestañábamos. Una vez que nos habíamos presentados todos, dejó de anotar cosas en su cuaderno y dijo:
- Bueno, ahora vamos a jugar a un juego…
y yo ya me imaginaba corriendo con música alrededor de las sillas y peleándome con el andaluz de al lado por una, cuando la canción de Azúcar Moreno se cortara.
- El juego se llama “el holocausto” y se trata de que vosotros sois los únicos sobrevivientes del mundo que han logrado salvarse en un globo aerostático. Estáis volando sobre el mar y a lo lejos divisáis una isla habitable, pero el globo comienza a perder altura repentinamente y hay que deshacerse de uno de vosotros para que el globo pueda llegar a destino. Cada uno de vosotros tiene una profesión y es, en base a esa profesión y su futura utilidad en la isla, que debéis concensuar quien caerá al agua. Tenéis veinte minutos.
Y tras explicar las reglas del holocausto comenzó a repartir las profesiones como quien entrega las cartas para un chin-chón. Albañil, pescador, botánico, carpintero, inventor, cazador y veterinario. Yo era el inventor. Había una sola mujer, la carpintera, que comenzó con los tapones de punta y dijo:
- Yo considero que el inventor es totalmente prescindible ya que yo puedo hacer las mismas cosas que él y soy indispensable para la construcción de una nueva vivienda.
Me puse como loco pero contesté diplomáticamente:
- No estoy de acuerdo. La carpintería y la inventiva son dos ramas totalmente diferentes y no creo que un carpintero tenga la capacidad de abstracción y creatividad de un inventor. Por otro lado, para la construcción de la vivienda, más bien tenemos al albañil, no?
Hubo una aprobación general de mi discurso. Miré al albañil quien sonreía, feliz de haberse ligado un punto de arriba. Continué diciendo:
- Por otro lado, no es que tenga nada contra los animales, de hecho me encantan, pero ¿para qué necesitamos un veterinario en la isla?
A pesar que no nos conocíamos, el veterinario me despidió a través de su mirada un odio casi tangible. Así nos pasamos quince minutos, como idiotas, defendiendo lo indefendible. La psicóloga era la gran hermana que todo lo veía, todo lo anotaba. Por momentos se me cruzaban cuestionamientos como éste: ¿si era el holocausto de donde toronja íbamos a haber sacado un globo aerostático? En un momento alguien se la agarró contra el botánico y yo estuve a punto de defenderlo argumentando que él era indispensable para detectar cuales eran los hongos alucinógenos de la isla pero luego me reprimí al pensar que ese no es el tipo de comentarios que se hace en una selección de personal. La discusión iba a ningún sitio. Cada uno defendía su profesión a muerte como si el potencial puesto de trabajo dependiese de eso, como si el que cayera al agua fuera incapaz de vender discos. Que un botánico puede diferenciar plantas comestibles de venenosas, que un veterinario tiene conocimientos de medicina, que un pescador es indispensable para abastecernos de alimentos. Faltaban minutos para que el tiempo se acabara y nadie parecía ceder por lo que finalmente dije:
- Está claro que necesitamos comida que nos la puede brindar el botánico, el cazador y el pescador; pero a diferencia del pescador, el cazador puede defendernos del probables ataques de animales salvajes de la isla; por otro lado no hace falta ser un pescador profesional para poder pescar y, de última, yo invento algún método para hacerlo.
Todos se quedaron callados, incluso el pescador al punto que me dio un poco de lástima.
- Perdón, no es que tenga nada personal contra vos ni la pesca, pero es lo que pienso…
le dije al pobre martín pescador quien me miraba dolido, ya sin argumentos, minutos antes de comenzar a ahogarse.
Una puerta se abrió y la que parecía ser jefa de recursos humanos nos hizo pasar a todos juntos. Nos sentaron en una sala y nos hicieron presentarnos como en el primer día de clases. No sé porque se me ocurrió decir que mi nombre era Robert Mc Twain, que era astronauta y que buscaba un trabajo diferente para sacarme un poco de la cabeza los agujeros negros y la osa menor.
- Hola, mi nombre es Juan Cruz Sánchez y estudié Comunicación social...
- Eres uruguayo?
preguntó la de recursos humanos.
- Sí. Bah, mas o menos.
- Más o menos?
- Sí, pasa que mi mamá es de Montevideo y viví mucho tiempo ahí...
Sólo una vez fui a Uruguay. A Punta del Este, con la familia de un amigo cuando tenía quice años. Ni siquiera pasamos por Montevideo.
Una psicóloga coordinaba y tomaba nota de hasta cuantas veces pestañábamos. Una vez que nos habíamos presentados todos, dejó de anotar cosas en su cuaderno y dijo:
- Bueno, ahora vamos a jugar a un juego…
y yo ya me imaginaba corriendo con música alrededor de las sillas y peleándome con el andaluz de al lado por una, cuando la canción de Azúcar Moreno se cortara.
- El juego se llama “el holocausto” y se trata de que vosotros sois los únicos sobrevivientes del mundo que han logrado salvarse en un globo aerostático. Estáis volando sobre el mar y a lo lejos divisáis una isla habitable, pero el globo comienza a perder altura repentinamente y hay que deshacerse de uno de vosotros para que el globo pueda llegar a destino. Cada uno de vosotros tiene una profesión y es, en base a esa profesión y su futura utilidad en la isla, que debéis concensuar quien caerá al agua. Tenéis veinte minutos.
Y tras explicar las reglas del holocausto comenzó a repartir las profesiones como quien entrega las cartas para un chin-chón. Albañil, pescador, botánico, carpintero, inventor, cazador y veterinario. Yo era el inventor. Había una sola mujer, la carpintera, que comenzó con los tapones de punta y dijo:
- Yo considero que el inventor es totalmente prescindible ya que yo puedo hacer las mismas cosas que él y soy indispensable para la construcción de una nueva vivienda.
Me puse como loco pero contesté diplomáticamente:
- No estoy de acuerdo. La carpintería y la inventiva son dos ramas totalmente diferentes y no creo que un carpintero tenga la capacidad de abstracción y creatividad de un inventor. Por otro lado, para la construcción de la vivienda, más bien tenemos al albañil, no?
Hubo una aprobación general de mi discurso. Miré al albañil quien sonreía, feliz de haberse ligado un punto de arriba. Continué diciendo:
- Por otro lado, no es que tenga nada contra los animales, de hecho me encantan, pero ¿para qué necesitamos un veterinario en la isla?
A pesar que no nos conocíamos, el veterinario me despidió a través de su mirada un odio casi tangible. Así nos pasamos quince minutos, como idiotas, defendiendo lo indefendible. La psicóloga era la gran hermana que todo lo veía, todo lo anotaba. Por momentos se me cruzaban cuestionamientos como éste: ¿si era el holocausto de donde toronja íbamos a haber sacado un globo aerostático? En un momento alguien se la agarró contra el botánico y yo estuve a punto de defenderlo argumentando que él era indispensable para detectar cuales eran los hongos alucinógenos de la isla pero luego me reprimí al pensar que ese no es el tipo de comentarios que se hace en una selección de personal. La discusión iba a ningún sitio. Cada uno defendía su profesión a muerte como si el potencial puesto de trabajo dependiese de eso, como si el que cayera al agua fuera incapaz de vender discos. Que un botánico puede diferenciar plantas comestibles de venenosas, que un veterinario tiene conocimientos de medicina, que un pescador es indispensable para abastecernos de alimentos. Faltaban minutos para que el tiempo se acabara y nadie parecía ceder por lo que finalmente dije:
- Está claro que necesitamos comida que nos la puede brindar el botánico, el cazador y el pescador; pero a diferencia del pescador, el cazador puede defendernos del probables ataques de animales salvajes de la isla; por otro lado no hace falta ser un pescador profesional para poder pescar y, de última, yo invento algún método para hacerlo.
Todos se quedaron callados, incluso el pescador al punto que me dio un poco de lástima.
- Perdón, no es que tenga nada personal contra vos ni la pesca, pero es lo que pienso…
le dije al pobre martín pescador quien me miraba dolido, ya sin argumentos, minutos antes de comenzar a ahogarse.
24.5.06
pequeño budapest
Al volver una noche caminando de una fiesta mi amigo frenó frente a una vieja escuela y me pidió que observara la fachada. Yo no veía nada más allá de un lúgubre edificio. Me pidió que me acercara, tomó mi mano y la hizo deslizar por la pared. Al acariciarla noté que tenía decenas de pequeños huecos. Lo miré con cara de asombro y sólo dijo meneando su cabeza horizontalmente: - Sí, balas. No supe que decir y no dije nada. Seguimos caminando y escupiendo humo blanco mientras yo volvía a meter las manos dentro de mis bolsillos para evitar que me dolieran los metatarsos. En la esquina mi amigo se frenó nuevamente y dio media vuelta. Se quedó contemplando la escuela desde allí y yo mirándolo a él. Segundos más tarde dijo, mientras la nieve nos hacía más blancos, - Era mi escuela... Sus ojos parecían diques a punto de estallar.
france telecom
desde que me dejaron sin trabajo
yo también me he dejado.
hace una semana que no me afeito.
uso las mismas medias.
ya no hago al levantarme
tres series de quince
flexiones de brazos.
de hecho
ya casi no me levanto.
“básicamente
tu perfil no se adapta
a la política de esta empresa
mientras me lavo los dientes
me miro al espejo
de costado.
no entiendo que tiene de malo
mi perfil.
asi que recoge tus cosas
y vete a casa"
me dijo mi jefe
como si me dijera
como se hace el arroz con leche.
como si me dijera
a fuego lento,
revolviendo constantemente
para que no se pegue el arroz.
siempre a fuego lento.
yo también me he dejado.
hace una semana que no me afeito.
uso las mismas medias.
ya no hago al levantarme
tres series de quince
flexiones de brazos.
de hecho
ya casi no me levanto.
“básicamente
tu perfil no se adapta
a la política de esta empresa
mientras me lavo los dientes
me miro al espejo
de costado.
no entiendo que tiene de malo
mi perfil.
asi que recoge tus cosas
y vete a casa"
me dijo mi jefe
como si me dijera
como se hace el arroz con leche.
como si me dijera
a fuego lento,
revolviendo constantemente
para que no se pegue el arroz.
siempre a fuego lento.
Etiquetas:
bitácora de viaje,
madrid,
poesía
23.5.06
basta
la gente me dice
che, argentino
hola boludo.
me preguntan por
ricardo darín
chacho álvarez
el cholo simeone.
pocas cosas son más patéticas
que un español
imitando la tonada argentina.
.
che, argentino
hola boludo.
me preguntan por
ricardo darín
chacho álvarez
el cholo simeone.
pocas cosas son más patéticas
que un español
imitando la tonada argentina.
.
sábanas
me despertaba
vos no.
apoyaba mis labios
en el medio de tu espalda sin ropas.
te tapaba.
básicamente
todavía estabas.
vos no.
apoyaba mis labios
en el medio de tu espalda sin ropas.
te tapaba.
básicamente
todavía estabas.
22.5.06
sueños 5
estoy sentado en un gran recinto con muchas otras personas, parecidas a mi. leo una pancarta sobre la gran puerta de entrada: “IV Encuentro Intercontinental de Juanes Cruces”. me paro para leer el cartelito que descansa sobre mi escritorio: “Juan Cruz Sánchez. Representante Argentina”. un tal Giovanni Croce me hace señas para que me siente.
21.5.06
eschoyez IV
guillermo nimo
german krauss
y eschoyez.
los 3 desnudos
jugando al elástico.
---
mitología celta
pelota-paleta
cocina tailandesa
motores 2 tiempos.
de todo habla eschoyez
en el ascensor.
de todo.
menos del clima.
german krauss
y eschoyez.
los 3 desnudos
jugando al elástico.
---
mitología celta
pelota-paleta
cocina tailandesa
motores 2 tiempos.
de todo habla eschoyez
en el ascensor.
de todo.
menos del clima.
mi tío III
en un cajón
encontré una foto
de mi tío
con la camiseta de la selección
brasilera.
era la siete
de bebeto.
estaba en una playa
de brasil.
con una brasilera.
se llama marilia me dijo
mientras abría la heladera.
le pregunté si esa era la brasilera
con la que se había casado
como yo había escuchado.
sólo me respondió.
duramos menos de un año.
¿donde está ahora?
creo que en curitiba
me contestó.
a los dos días
me dijo
mientras colgaba una media albiroja del atlético de madrid de la soga
como continuación de lo otro
también tengo una hija.
no supe que decir
y no dije nada.
nos quedamos callados.
él se quedó pensando
mientras miraba las gotas
que estallaban contra los cerámicos del piso
al desprenderse
de la otra media del atlético que tenía en la mano
y le faltaba colgar
y me dijo
debe tener
casi tu edad.
encontré una foto
de mi tío
con la camiseta de la selección
brasilera.
era la siete
de bebeto.
estaba en una playa
de brasil.
con una brasilera.
se llama marilia me dijo
mientras abría la heladera.
le pregunté si esa era la brasilera
con la que se había casado
como yo había escuchado.
sólo me respondió.
duramos menos de un año.
¿donde está ahora?
creo que en curitiba
me contestó.
a los dos días
me dijo
mientras colgaba una media albiroja del atlético de madrid de la soga
como continuación de lo otro
también tengo una hija.
no supe que decir
y no dije nada.
nos quedamos callados.
él se quedó pensando
mientras miraba las gotas
que estallaban contra los cerámicos del piso
al desprenderse
de la otra media del atlético que tenía en la mano
y le faltaba colgar
y me dijo
debe tener
casi tu edad.
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mi tío,
poesía
tregua?
sueños 4
llevo horas andando a caballo. es casi de noche cuando llego a un pueblo donde no existen las mujeres pero me encuentro con otros tres nuevos géneros. uno me atrae mucho más que el femenino.
la ventana
Una fría tarde del año pasado caminaba por baires con Falco y Pía.
I
Caminaron largas cuadras por la Santa Fe buscando un lugar donde almorzar. Al consultar en un par de locales se dieron cuenta que debían alejarse de esa avenida si pretendían comer por menos de quince pesos. Falco estaba antojado de comida china y Pía se contentaba con un café con leche al lado de un tostado. J no tenía mayores pretensiones, eran las cuatro de la tarde y aun no había desayunado. Doblaron en Marcelo T y a lo lejos se leía un cartel: “restaurant chino - confitería”.
Poco o nada les importó que fueran los únicos en el bar. Afuera hacía demasiado frío para abril y el solo hecho de estar en un ambiente cálido los contentó. El local era como un largo pasillo. Al fondo estaba la barra, en frente los baños. Se sentaron en la otra punta, junto a la ventana “para ver la gente pasar” dijo Falco. Pía seguía sumida en una especie de autismo nostálgico, quizás el hecho de que fuera lunes haya influenciado en su estado. Falco había ido a presentar "00" al Centro Cultural España-Baires por lo que no paraba de hablar por teléfono; J tenía tanto hambre que ni percibió que necesitaba hacer pis cuanto antes. Trajeron la carta pero exigía tal esfuerzo elegir un plato entre tantos que J y Falco terminaron apuntando con el dedo el “menú-sugerencia” exhibido en el pizarrón que ponían en la vereda para seducir a los transeúntes pero que ya habían entrado para cambiar los precios para la cena. “- y para beber?” preguntó roboticamente el mozo. Pía pidió su café con leche de memoria y los demás agua con y sin gas respectivamente. A ambos les trajeron agua “finamente gasificada” lo que llevó a J a hacer un mal chiste sobre un punto gaseoso intermedio entre sendos pedido. Pía se levantó y mientras Falco seguía usando su celular J perdió la noción del tiempo mirando las personas pasar frente a la ventana. Intentaba adivinar, por sus ropas, adonde se dirigian. De repente comenzó a sentir algo realmente incómodo dentro y descubrió que aún no había ido al baño desde la mañana, al mismo tiempo que Pía regresaba de éste y se sentaba junto a él nuevamente. J le pidió que por favor se levantara así podía salir y ella lo miró con cara de “boludo, ¿tenías que esperar a que me sentara para pedírmelo?” Al levantar J la vista, la distancia que lo separaba del baño le pareció kilométrica.
Mear después de tanto tiempo fue una sensación tan fuerte que J sintió como si ingresara en un trance zen. Podía sentir el pis bajar desde distintas partes de su cuerpo con fuerza y confluir todos los canales en su pelvis. Por momentos perdió la noción del tiempo. Volvió a abrir los ojos cuando ya caían las últimas gotas. Graficó mentalmente la escena que estaba protagonizando y le dio vergüenza el sólo hecho de pensar que ocasionalmente podría entrar otra persona al baño y descubrirlo en ese cuadro, incluyendo a Falco. Mientras cerraba su bragueta realizó un racconto mental de la cantidad de actividades que había realizado con sus manos desde su ducha matinal (ya eran casi las cinco) y determinó que era indispensable lavarse las manos. Se miró al espejo y, mientras apretaba el dispenser del jabón, intentaba autoconvencerse de que no era tan rojo el color de sus iris. Luego de unos segundos advirtió que el dispenser solo contenía aire. Vaciló renunciar al lavado pero recordó a su abuela diciéndole que en el dinero había muchos microbios. Salió del baño y le pidió al mozo jabón. El empleado lo miró con una cara tal que lo hizo sentir increíblemente ridículo por pedir lo más normal del mundo. El mozo entró a la cocina y un minuto más tarde volvió con una jabonera azul traslúcida que le hizo pensar a J que probablemente se la había robado del vestuario al cocinero que se llamaba Mario y que seguro era gordo y peludo. Abrió la jabonera y sacó el jabón tratando de imaginárselo a Mario lo menos posible. Colocó sus manos bajo la canilla esperando que el agua cayera ya que el pico tenía un sensor automático. La canilla hizo ruido pero el agua no cayó. Creyó estar haciendo algo mal por lo que estudió y examinó la canilla desde todos los ángulos, sin éxito. Ya resignado decidió recurrir nuevamente al mozo. “-che, no hay agua…” dijo un poco con vergüenza ya que sentía que habían grandes posibilidades de que estuviera haciendo algo mal. “-ah no, no hay…” dijo muy naturalmente el mozo mientras secaba y acomodaba los pocillos sobre la máquina de café. La mirada de J fue tal que el mozo se sintió obligado a resarcirlo de algún modo. J simplemente no podía comprender por que mierda no le había brindado esa información cuando le pidió el jabón. El empleado sin duda percibió de algún modo la ira de J porque a los pocos segundos le ofreció un botellón de cinco litros de agua mineral nestlé que dificilmente haya contenido agua mineral nestlé. Finalmente J volvió a enfrentarse con el espejo y sus ojos. Mientras lavaba sus manos con el jabón de Mario y el agua nestlé ponía marcado interés en observar como esa espuma jabonosa y oscura se desprendía de sus manos, dejando de ser parte de él para siempre, contrastando con el blanco de la bacha. Cuando reaccionó prácticamente había acabado el botellón de agua. Se sintió un poco culpable y decidió dejar un poco por si venía alguien. Había pasado más tiempo del esperado dentro del baño y entró en pánico al imaginar a Falco comiendo de su chop suey. Mientras caminaba hacia la mesa, instintivamente se rascó el ojo derecho llevándose directamente a éste una considerable parte del jabón del cocinero que había quedado aprisonado bajo su uña por economizar agua del botellón. Regresó a la mesa lagrimeando y mucho más tarde de lo esperado. Pía parecía no haber tenido en cuenta su prolongada ausencia y Falco se sorprendió al verlo allí como si se hubiera olvidado que estaba en el baño, de que estaban por almorzar juntos y que horas antes habían conversado en el Malba spbre la notable diferencia estética de las obras de Berni a través del tiempo y de la belleza de la serie Juanito Laguna. “-¿Qué pachó?” preguntó el gordo al ver su ojo lagrimear. J prefirió obviar lo acontecido.
II
Estaban hablando del inusual frío que transitaba las calles cuando Pía pareció despertar y dijo señalando la ventana “-chicos miren, otro famoso…” (esa mañana se habían cruzado con la mujer de De La Rua en Callao) Ambos miraron para afuera esperando encontrarse con Spinetta o Sábato y de repente vieron un pelado desagradable bajarse de un Duna base celeste opaco. “-¡Juan! ¡Juan algo!” dijo Falco excitado a lo que J contestó “-Naboletti boludo, ese es Naboletti”. El tipo cruzó la calle y tocó el timbre en el portero de en frente.
La comida china llegó sin palitos. Los reclamaron pero igual comenzaron a comer con tenedores. Los platos suscitaron en ellos un notable interés por lo que se abocaron a ellos como si no existiera otra cosa en el mundo. Ya estarían cerca de la mitad de las porciones cuando de repente J miró hacia fuera y descubrió que el pelado seguía esperando junto al portero, muerto de frío. “-¡Juan Aguirre!” dijo con cierto convencimiento a lo que Falco respondió meneando la cabeza horizontalmente, sin levantar la vista del chop suey. La dejó fija por tres segundos mientras parecía buscar un arito entre su arroz salteado con pollo hasta que prácticamente gritó “-¡Acosta boludo, Juan Acosta!” Los tres se miraron y sonrieron felizmente en señal de aprobación. Juan Acosta continuaba esperando a esa persona que parecía haber muerto en el ascensor mientras bajaba a abrirle. Falco bromeó con que J fuera a pedirle un autógrafo y a ambos le causó gracia el sólo imaginarlo. Por fin se abrió la puerta del edificio y salió una señora con su hija que tenía cara de Natalia. Las dos saludaron al pelado Acosta y él señaló el Duna base celeste opaco. Cruzaron la calle cargando un bolso, parecía pesado. Acosta abrió el baúl y metió el bolso dentro mientras las mujeres subían al auto. Cerró la tapa del baúl fuertemente y los tres comensales se sorprendieron al ver ésta rebotar. Esto ocurrió varias veces pero Acosta no se extrañaba y realizaba este acto con mucha naturalidad aunque con marcada fuerza, cansado de esa cerradura. Al quinto o sexto intento logró su cometido y con una semi sonrisa subió al auto y arrancó. El Duna desapareció de vista y los tres se quedaron intentando asimilar la escena. Volvieron a sus platos como quien retoma un dibujo cuando por el costado izquierdo de la ventana aparecieron dos doceañeros pegándose trompadas en la cara. Los tres abandonaron nuevamente su comida y se miraron entre ellos intentando buscar una explicación que sabían no encontrarían. Intercaladas con las trompadas se gritaban insultos que nadie oía. Finalmente intercedió en la escena un tercero en discordia separándolos y recordándoles cuan amigos eran como para pelearse así. Los tres desaparecieron nuevamente por el costado izquierdo de la ventana, casi abrazados. Juan Acosta ya iría por Once.
I
Caminaron largas cuadras por la Santa Fe buscando un lugar donde almorzar. Al consultar en un par de locales se dieron cuenta que debían alejarse de esa avenida si pretendían comer por menos de quince pesos. Falco estaba antojado de comida china y Pía se contentaba con un café con leche al lado de un tostado. J no tenía mayores pretensiones, eran las cuatro de la tarde y aun no había desayunado. Doblaron en Marcelo T y a lo lejos se leía un cartel: “restaurant chino - confitería”.
Poco o nada les importó que fueran los únicos en el bar. Afuera hacía demasiado frío para abril y el solo hecho de estar en un ambiente cálido los contentó. El local era como un largo pasillo. Al fondo estaba la barra, en frente los baños. Se sentaron en la otra punta, junto a la ventana “para ver la gente pasar” dijo Falco. Pía seguía sumida en una especie de autismo nostálgico, quizás el hecho de que fuera lunes haya influenciado en su estado. Falco había ido a presentar "00" al Centro Cultural España-Baires por lo que no paraba de hablar por teléfono; J tenía tanto hambre que ni percibió que necesitaba hacer pis cuanto antes. Trajeron la carta pero exigía tal esfuerzo elegir un plato entre tantos que J y Falco terminaron apuntando con el dedo el “menú-sugerencia” exhibido en el pizarrón que ponían en la vereda para seducir a los transeúntes pero que ya habían entrado para cambiar los precios para la cena. “- y para beber?” preguntó roboticamente el mozo. Pía pidió su café con leche de memoria y los demás agua con y sin gas respectivamente. A ambos les trajeron agua “finamente gasificada” lo que llevó a J a hacer un mal chiste sobre un punto gaseoso intermedio entre sendos pedido. Pía se levantó y mientras Falco seguía usando su celular J perdió la noción del tiempo mirando las personas pasar frente a la ventana. Intentaba adivinar, por sus ropas, adonde se dirigian. De repente comenzó a sentir algo realmente incómodo dentro y descubrió que aún no había ido al baño desde la mañana, al mismo tiempo que Pía regresaba de éste y se sentaba junto a él nuevamente. J le pidió que por favor se levantara así podía salir y ella lo miró con cara de “boludo, ¿tenías que esperar a que me sentara para pedírmelo?” Al levantar J la vista, la distancia que lo separaba del baño le pareció kilométrica.
Mear después de tanto tiempo fue una sensación tan fuerte que J sintió como si ingresara en un trance zen. Podía sentir el pis bajar desde distintas partes de su cuerpo con fuerza y confluir todos los canales en su pelvis. Por momentos perdió la noción del tiempo. Volvió a abrir los ojos cuando ya caían las últimas gotas. Graficó mentalmente la escena que estaba protagonizando y le dio vergüenza el sólo hecho de pensar que ocasionalmente podría entrar otra persona al baño y descubrirlo en ese cuadro, incluyendo a Falco. Mientras cerraba su bragueta realizó un racconto mental de la cantidad de actividades que había realizado con sus manos desde su ducha matinal (ya eran casi las cinco) y determinó que era indispensable lavarse las manos. Se miró al espejo y, mientras apretaba el dispenser del jabón, intentaba autoconvencerse de que no era tan rojo el color de sus iris. Luego de unos segundos advirtió que el dispenser solo contenía aire. Vaciló renunciar al lavado pero recordó a su abuela diciéndole que en el dinero había muchos microbios. Salió del baño y le pidió al mozo jabón. El empleado lo miró con una cara tal que lo hizo sentir increíblemente ridículo por pedir lo más normal del mundo. El mozo entró a la cocina y un minuto más tarde volvió con una jabonera azul traslúcida que le hizo pensar a J que probablemente se la había robado del vestuario al cocinero que se llamaba Mario y que seguro era gordo y peludo. Abrió la jabonera y sacó el jabón tratando de imaginárselo a Mario lo menos posible. Colocó sus manos bajo la canilla esperando que el agua cayera ya que el pico tenía un sensor automático. La canilla hizo ruido pero el agua no cayó. Creyó estar haciendo algo mal por lo que estudió y examinó la canilla desde todos los ángulos, sin éxito. Ya resignado decidió recurrir nuevamente al mozo. “-che, no hay agua…” dijo un poco con vergüenza ya que sentía que habían grandes posibilidades de que estuviera haciendo algo mal. “-ah no, no hay…” dijo muy naturalmente el mozo mientras secaba y acomodaba los pocillos sobre la máquina de café. La mirada de J fue tal que el mozo se sintió obligado a resarcirlo de algún modo. J simplemente no podía comprender por que mierda no le había brindado esa información cuando le pidió el jabón. El empleado sin duda percibió de algún modo la ira de J porque a los pocos segundos le ofreció un botellón de cinco litros de agua mineral nestlé que dificilmente haya contenido agua mineral nestlé. Finalmente J volvió a enfrentarse con el espejo y sus ojos. Mientras lavaba sus manos con el jabón de Mario y el agua nestlé ponía marcado interés en observar como esa espuma jabonosa y oscura se desprendía de sus manos, dejando de ser parte de él para siempre, contrastando con el blanco de la bacha. Cuando reaccionó prácticamente había acabado el botellón de agua. Se sintió un poco culpable y decidió dejar un poco por si venía alguien. Había pasado más tiempo del esperado dentro del baño y entró en pánico al imaginar a Falco comiendo de su chop suey. Mientras caminaba hacia la mesa, instintivamente se rascó el ojo derecho llevándose directamente a éste una considerable parte del jabón del cocinero que había quedado aprisonado bajo su uña por economizar agua del botellón. Regresó a la mesa lagrimeando y mucho más tarde de lo esperado. Pía parecía no haber tenido en cuenta su prolongada ausencia y Falco se sorprendió al verlo allí como si se hubiera olvidado que estaba en el baño, de que estaban por almorzar juntos y que horas antes habían conversado en el Malba spbre la notable diferencia estética de las obras de Berni a través del tiempo y de la belleza de la serie Juanito Laguna. “-¿Qué pachó?” preguntó el gordo al ver su ojo lagrimear. J prefirió obviar lo acontecido.
II

Estaban hablando del inusual frío que transitaba las calles cuando Pía pareció despertar y dijo señalando la ventana “-chicos miren, otro famoso…” (esa mañana se habían cruzado con la mujer de De La Rua en Callao) Ambos miraron para afuera esperando encontrarse con Spinetta o Sábato y de repente vieron un pelado desagradable bajarse de un Duna base celeste opaco. “-¡Juan! ¡Juan algo!” dijo Falco excitado a lo que J contestó “-Naboletti boludo, ese es Naboletti”. El tipo cruzó la calle y tocó el timbre en el portero de en frente.
La comida china llegó sin palitos. Los reclamaron pero igual comenzaron a comer con tenedores. Los platos suscitaron en ellos un notable interés por lo que se abocaron a ellos como si no existiera otra cosa en el mundo. Ya estarían cerca de la mitad de las porciones cuando de repente J miró hacia fuera y descubrió que el pelado seguía esperando junto al portero, muerto de frío. “-¡Juan Aguirre!” dijo con cierto convencimiento a lo que Falco respondió meneando la cabeza horizontalmente, sin levantar la vista del chop suey. La dejó fija por tres segundos mientras parecía buscar un arito entre su arroz salteado con pollo hasta que prácticamente gritó “-¡Acosta boludo, Juan Acosta!” Los tres se miraron y sonrieron felizmente en señal de aprobación. Juan Acosta continuaba esperando a esa persona que parecía haber muerto en el ascensor mientras bajaba a abrirle. Falco bromeó con que J fuera a pedirle un autógrafo y a ambos le causó gracia el sólo imaginarlo. Por fin se abrió la puerta del edificio y salió una señora con su hija que tenía cara de Natalia. Las dos saludaron al pelado Acosta y él señaló el Duna base celeste opaco. Cruzaron la calle cargando un bolso, parecía pesado. Acosta abrió el baúl y metió el bolso dentro mientras las mujeres subían al auto. Cerró la tapa del baúl fuertemente y los tres comensales se sorprendieron al ver ésta rebotar. Esto ocurrió varias veces pero Acosta no se extrañaba y realizaba este acto con mucha naturalidad aunque con marcada fuerza, cansado de esa cerradura. Al quinto o sexto intento logró su cometido y con una semi sonrisa subió al auto y arrancó. El Duna desapareció de vista y los tres se quedaron intentando asimilar la escena. Volvieron a sus platos como quien retoma un dibujo cuando por el costado izquierdo de la ventana aparecieron dos doceañeros pegándose trompadas en la cara. Los tres abandonaron nuevamente su comida y se miraron entre ellos intentando buscar una explicación que sabían no encontrarían. Intercaladas con las trompadas se gritaban insultos que nadie oía. Finalmente intercedió en la escena un tercero en discordia separándolos y recordándoles cuan amigos eran como para pelearse así. Los tres desaparecieron nuevamente por el costado izquierdo de la ventana, casi abrazados. Juan Acosta ya iría por Once.
eschoyez III
- ya no sueño con eschoyez
me dijo sonriendo
mientras masticaba el vacío
y sumergía el pan
en el juguito de la ensalada.
---
se lo vio vagar algo decepcionado
después de descubrir
que su hipótesis era errónea.
pobre
estaba tan seguro
que las gotas de lluvia
tenían la capacidad de esquivar
bocas abiertas
al cielo.
---
de chico
cuando sus amigos jugaban al fútbol
eschoyez
se acostaba en el pasto.
miraba el cielo.
me dijo sonriendo
mientras masticaba el vacío
y sumergía el pan
en el juguito de la ensalada.
---
se lo vio vagar algo decepcionado
después de descubrir
que su hipótesis era errónea.
pobre
estaba tan seguro
que las gotas de lluvia
tenían la capacidad de esquivar
bocas abiertas
al cielo.
---
de chico
cuando sus amigos jugaban al fútbol
eschoyez
se acostaba en el pasto.
miraba el cielo.
mi tío II
tiene varios libros
sobre lance amstrong
(lance, una vida en dos ruedas
el método amstrong de entrenamiento
lance amstrong. el poder de superarse a sí mismo)
y un poster de él
sonriendo
sobre su bicicleta
con los brazos en alto
colgado en el baño.
escucha las carreras de ciclismo
por la radio.
a veces también va a lo de la vecina
y las graba en vhs.
guarda estos casettes
apilados
atrás de la heladera.
con un marcador rojo
escribe
lo más prolijamente posible
‘tour de france 05’
‘vuelta de españa’
no tenemos tv.
mucho menos
videocasetera.
sobre lance amstrong

(lance, una vida en dos ruedas
el método amstrong de entrenamiento
lance amstrong. el poder de superarse a sí mismo)
y un poster de él
sonriendo
sobre su bicicleta
con los brazos en alto
colgado en el baño.
escucha las carreras de ciclismo
por la radio.
a veces también va a lo de la vecina
y las graba en vhs.
guarda estos casettes
apilados
atrás de la heladera.
con un marcador rojo
escribe
lo más prolijamente posible
‘tour de france 05’
‘vuelta de españa’
no tenemos tv.
mucho menos
videocasetera.
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el duelo

Es domingo y aun estoy un poco de duelo por lo de mi despido. Por otro lado pienso que si bien estaba bueno cobrar por escribir ya me tenía secas las pelotas escribir sobre Paulina Rubio, Ricardo Montaner y el segundo embarazo de Britney Spears. Me retrotraigo y pienso que al fin y al cabo en estos dos meses (de prueba) creo que hubo un solo artículo que disfruté escribiendo, éste.
Mirá como te echo
El miércoles me echaron. Así como así. El viernes, dos días después, se cumplian los 2 meses de prueba por lo que deshacerse de mi pasado ese día iba a significarles algo bastante más engorroso. Es la primera vez que me echan de un laburo, es una sensación rara. El jefe me dijo que "no había superado el período de prueba". Vaya forma poética de decir "mirá como te echamos, gil". Cuando le pedí un, algún motivo fáctico que causara mi despido me dijo: "- mira Juan, básicamente tu perfil no se adecua a la política de France Telecom", mientras me entregaba esta carta para que firmara.
Madrid, a 17 de mayo de 2006
Estimado Colaborador: La dirección de la Empresa le comunica que, en virtud de lo acordado en el contrato de trabajo social suscrito entre usted y France Telecom S.A y en concordancia con lo previsto en el articulo 14 del Estaturo de los Trabajadores, con fecha de 17 de mayo de 2006 queda extinguido el mencionado contrato, debido a la no superación por su parte del período de prueba expresamente pactado.
Queremos aprovechar la ocasión para agradecerle los servicios prestrados y le informamos que a partir de dicha fecha causará baja en la empresa y Seguridad Social teniendo a su disposición la liquidación que le corresponde a partir de la próxima semana.
Sin otro particular, reciba un cordial saludo,
Atentamente.
France Telecom S.A
roberto carlos
juguemos a que me querías
a que yo te regalaba
un elefante de plush
y que
-riendo-
lo bautizábamos
roberto carlos.
dale.
juguemos.
a que yo te regalaba
un elefante de plush
y que
-riendo-
lo bautizábamos
roberto carlos.
dale.
juguemos.
sueños 3
estoy sentado en el piso de un cuarto sin muebles. miro una guarda islámica que recorre la pared que tengo enfrente. dice, en árabe, que solo Alá nos salvará. toda la luz de la habitación
proviene de un foquito sin lámpara que cuelga justo sobre mi cabeza. decido intentar mirarlo sin mover la cabeza, sólo los ojos. comienzo a hacer fuerza con mis pupilas hacia arriba, mucha fuerza. mis ojos hacen tope ya con mis párpados, aun así no me doy por vencido. en el último esfuerzo mis ojos giran totalmente sobre su eje y veo hacia adentro de mi cráneo.
proviene de un foquito sin lámpara que cuelga justo sobre mi cabeza. decido intentar mirarlo sin mover la cabeza, sólo los ojos. comienzo a hacer fuerza con mis pupilas hacia arriba, mucha fuerza. mis ojos hacen tope ya con mis párpados, aun así no me doy por vencido. en el último esfuerzo mis ojos giran totalmente sobre su eje y veo hacia adentro de mi cráneo.
mi tío
vivo
con mi tío.
mi tío trabaja de sereno.
él
es
sereno.
con su sueldo de sereno
compra revistas de ciclismo
crema reafirmante antiarrugas para pieles sensibles
y tangas con puntillas.
la primera vez que vi una
en el cajón del ropero
pensé que mi tío
era un ganador.
al verlo dormir la siesta
un sábado
con una puestac
ambié mi opinión.
con mi tío.
mi tío trabaja de sereno.
él
es
sereno.
con su sueldo de sereno
compra revistas de ciclismo
crema reafirmante antiarrugas para pieles sensibles
y tangas con puntillas.
la primera vez que vi una
en el cajón del ropero
pensé que mi tío
era un ganador.
al verlo dormir la siesta
un sábado
con una puestac
ambié mi opinión.
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